La Economía Azul



La economía azul es un concepto del economista belga Gunter Pauli, en el que plantea imitar la forma de trabajar de la Naturaleza, de manera que se saque el máximo aprovechamiento de los recursos disponibles, incluidos los residuos. Se trata, por tanto, de un modelo económico circular, local y sostenible. De esta manera, la cadena de producción sería mucho más eficiente y sostenible, puesto que todos los elementos implicados en la misma tienen que poder emplearse en una nueva producción o provenir de una cadena “azul”. El café sería un buen ejemplo de economía azul, ya que de la misma planta de la que se extraen los granos se pueden usar las hojas para preparar té de café. Los productos derivados del cultivo se usan como alimento para animales, combustible o compost. Cuando el café ya ha pasado el ciclo de consumo humano, los posos del café son muy apreciados como fertilizante y, además, pueden servir de asiento al cultivo de hongos como las setas shitake o los champiñones. El sustrato residual del cultivo de setas en los posos del café puede, a su vez, usarse como alimento para gallinas. Los diversos usos de los productos derivados del cultivo y consumo del café son susceptibles de convertirse en emprendimientos locales que generen un beneficio en las personas del entorno sin perjudicar el medio ambiente. Algunos de los puntos clave de la economía azul son: Uso de los recursos disponibles: se trata de hacer uso, fundamentalmente, de los recursos que hay en nuestro entorno cercano, reduciendo así la contaminación y la guerra de precios por la producción y movimiento de mercancías desde zonas geográficas distantes. En este sentido se aboga siempre por darle prioridad tanto a los productos como a las comunidades locales. Aprovechamiento de los residuos: los residuos de un producto deben poder utilizarse como la materia prima de otro. Imitar a la naturaleza: los sistemas de trabajo deben imitar los ciclos naturales ecológicos, logrando que el trabajo sea más viable, eficiente y sostenible. Precisamente, una de las características más importantes de los modelos naturales es que no generan residuos, sino que lo que no se aprovecha en una parte de la cadena, es vital en otra. Es el modelo perfecto de “desperdicio cero”. Innovación: la idea de innovación en la economía azul no está basada en la tecnología o en modificar los procesos que tenemos, sino en el desarrollo de modelos “naturales” capaces de sacar el máximo aprovechamiento de los productos con el mínimo impacto. Existe, además, un elemento diferenciador entre la economía azul y la economía verde. Para Pauli la economía verde está sustentada en una serie de políticas que tienen un gran coste económico para las empresas, que tienen que hacer grandes esfuerzos para adaptarse a las normativas de medio ambiente sin que estas, realmente, supongan un cambio positivo en la producción. Así, mientras que la economía verde es costosa para las empresas y, por ende, para los consumidores, la economía azul tiende a abaratar los costes, generar beneficios y potenciar el desarrollo de las empresas y las comunidades locales.


Fátima Gordillo

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